La tendencia en el mundo del cine desde sus inicios es explotar la mina de oro que supone el hacer una buena película, o aprovechar la historia para seguir estirando las posibilidades económicas de cualquier producto.
Aparecen las sagas. La mayoría de las buenas sagas se conforman con la trilogía, pero si el negocio es bueno se pueden volver insaciables. Os recuerdo que estamos a la espera de "Bond 23". Y que bazofias como las interpretadas por Jason "Viernes 13", Michael Myers "Halloween", Leatherface "Matanza de Texas" o Freddy "Pesadilla en Elm Street", no conformandose con haber agotado el filón han hecho el
Reboot o los
Crossover.
Una cosa que parece clara, es la tendencia a hacer las segundas partes, uhmmmm, más oscuras, con un claro protagonismo de los antagonistas (los malos de la peli) y un mejor desarrollo de su personalidad, explorando en el lado malvado de los “héroes”, concediendo al lado oscuro alguna gran victoria o incluso (con la moda de las trilogías) finalizando la película como vencedores provisionales, que por supuesto llevarán su merecido en … la tercera parte.
Un refrán muy español dice que las segundas partes nunca fueron buenas. Voy a demostraros que no.
TERMINATOR 2
James Cameron se saca de la manga una segunda parte de su propia historia con el Terminator. La película más cara de la historia hasta ese momento y posiblemente una de las mejores de acción futurista. Algunos de los F/X utilizados aún sorprenden hoy día y es que Camerón se ha distinguido siempre por no tener miedo a los presupuestos inmensos para conseguir resultados espectaculares. Fue el primer paso para el uso de las técnicas de morphing y CGI, o sea recreación digital de los personajes.
Y la constatación de que en gustos femeninos… le gustan las tias con músculo.
ALIENS
De acuerdo, “Alien” es mejor. Pero, de nuevo James Cameron aprovecha una historia y la transforma elevándola a la enésima potencia. La primera es en esencia una película de terror, dónde jugaban con el hecho de que no llegábamos a ver al monstruo hasta el final, con los espacios claustrofóbicos, el no poder escapar, el no poder tener ayuda…Una vez superado esto, lo inteligente fue darle por completo la vuelta al tema, ya conocemos al monstruo, así es que vamos a poner cientos de ellos, vamos a meter armamento alucinante (los vehículos de los marines, el armamento ¿futurista?, el robot de carga –cuya versión corregida y mejorada hemos visto en “Avatar”), y tenemos una de las mejores pelis de guerra que se pueden ver. Y al final la madre de todas las batallas, la madre alien contra la madre Ripley... muy difícil de superar.
Nota.- James Cameron empezó a hacerse un sitio en el cine con una secuela "Piraña 2", un verdadero engendro del que sólo puedo decir cosas buenas (¡que quereis, tengo esa deficiencia, me encantan los bodrios!).